En camino a la casa hoy, pensaba las mil y unas formas de comenzar este articulo… en realidad, hasta pensé en no escribirlo del todo, debido a que no creo que existan suficientes letras, palabras o frases que puedan describir el sentimiento abrumador que Andres Carne de Res puede generar en uno. La figura de corazón que lo identifica, aunque nunca realice una investigación de su significado, deduje que es por las ganas de vivir que este impresionante restaurante, bar, discoteca, parque, teatro y mucho más nos da.

Mejor conocido como un patrimonio nacional, Andres es una experiencia que definitivamente hay que vivir. Desde el taxista que te lleva del aeropuerto a tu destino, hasta el oficial de inmigración que te sella el pasaporte a tu salida, te pregunta si ya conociste semejante lugar. Andres, nombre que identifica a su propietario, está ubicado en el hermoso pueblo de Chía, ciudad satélite la cual en un futuro pienso habitar, a unos 40 minutos de la capital, este hermoso pueblo todavía te brinda una sensación de montana y de tranquilidad, con sus hermosas extensiones de terrenos color verde manzana, en los cuales las vacas holstein reposan, esperando ser ordenadas 2 veces al día y su bendecido clima, hacen de este lugar la perfecta latitud para este atípico restaurant.

El movimiento a mano derecha de la estrecha carretera y la cantidad ridícula de luces que uno ve al llegar, son la primera impresión. No demora más que un par de pasos al bajarse del taxi para que la diversión comience, antes de entrar al establecimiento ya te encuentras rodeado de estos extraños personajes, disfrazado de todo lo que te puedas imaginar, esperándote para que no sea que pases más de un minuto sin entretenerte. Luego de pagar un cover charge si llegas después de las 6 de la noche, pasas por un par de guardias de seguridad y unas anfitrionas las cuales te preguntan si tienes reservación, mi recomendación es que llamen y reserven una mesa cerca de la pista de baile. Al pasar la puerta comienza una sensación de confusión, realmente no sabes distinguir lo real de lo irreal, millones de objetos diferentes creados por artesanos guindan de todos lados, paredes, columnas, techos, todo está repleto de detalles. La anfitriona que te recibe adentro te guía a tu mesa la cual probablemente se llame carajo, ambidiestro o cualquier nombre que te puedas imaginar, todas las mesas están identificadas con un corazón rojo iluminado con distintos nombres, los cuales nada mas pensar en cómo se les ocurrió tantos de ellos, comienza a generar dudas de la capacidad de creatividad de un solo personaje. Esa sensación la pierdes de inmediato a lo que llegas a la primera pista de bailes y te topas con el Don, el verdadero Andres, Sr, que no pasa de los 50 años de edad, estatura normal, barriga anormal, bigotes, un tanto despeinado y su impelable chemisse blanca… este es el cerebro detrás de todo esto, un viejo artesano que al verse presionado económicamente en su pequeño terreno de Chía comenzó su pequeño lugar para comer carnes y cada día fue creciendo y creciendo hasta lograr simplemente lo imaginable.

Quisiera tomarme el tiempo para hablarle un poco mas de este personaje, por lo general no hay nada que mas me guste que ver al dueño de un restaurant atender su negocio, o aún renombrado chef salir y preguntarte como te pareció la comida, pero este Sr. Simplemente no es normal. No puedo imaginar la facturación de los cientos de metros que este lugar posee, ni mucho menos la vida que yo estuviese viviendo si fuese Andres, pero de lo contrario, al ver a este personaje trabajar es admirable. Un trapo guindando de su bolsillo trasero, una escoba, y una bandeja llena de platos y vasos sucios, hacen de Andres lo que es. Admirable, es un buen adjetivo para describir lo que es observar trabajar a este probable multimillonario Sr., limpia al menos 100 de las 500 mesas que deben de existir en el lugar, y barre al menos la mitad de las colillas de cigarrillo que son tiradas al piso, realmente es un placer ver que alguien como él sea el dueño de este lugar, ya que se lo ha ganado con su propio sudor. Por supuesto, si piensan hablarle, o tomarse una foto con él, es raro que sonría, hay algo atrás de ese extraño personaje que me cuesta descifrar, pero como lo admiro.

Tras un viaje de estupefacientes naturales que te genera el camino a la mesa, al fin llegas. Al sentarte comienzas a notar los detalles, recipientes con mango biche, uchuvas, fresas, son algunas de las cosas que nunca van a faltar en la mesa. El menú llega y no llega de cualquier manera, una caja metalica con un vidrio, encierra en ella lo que yo considero uno de los tesoros mas apreciados de este lugar, su menu. Enrollado en forma de pergamino, te pueden salir ampollas de tanto darle vueltas a las perillas de lo largo que este es. Sus carnes por supuesto son su joya, pero antes de disfrutar de ellas hay muchas cosas que les quiero recomendar. Las empanadas rellenas de carne definitivamente valen la pena pedir, las papas chorreadas con queso, las cuales vienen en un recipiente llenos de salsa natural de tomate comienzan a despertar el apetito, y si porsiacaso no lo lograron, los chorizos a la parrilla, acompañados con una arepa delgada y crujiente y un limón el cual no puede dejar de exprimir encima del chorizo, seguro se lo despertara. Llega el momento de las carnes, cada preparación viene en su propia plancha caliente, la cual te colocan de manera individual de forma que puedas decidir tu mismo la cocción apropiada para tu carne; en la plancha, además de los cortes de carne, se encuentra un tomate a la plancha relleno de un puré de papas que te recuerda mucho al típico puré de cualquier Steak House bueno de Estados Unidos y por supuesto, no puede faltar la arepa. Son muchos los estilos de carne que uno puede pedir pero no pueden dejar de probar 2 de ellos, El lomo al trapo, el cual fue envuelto en un trapo con cerveza para que este absorba cada gota de ella, y el otro, el cual cada día me gusta más, es el lomo sellado, este es un lomo de carne sellado con pimienta y especies que actúan como una capa protectora para su cocción, que textura obtiene la carne, que jugosidad y que gran sabor. Como acompañamiento de la carne, por favor, no dejen de pedir una mazorca; de chiquito me crie comiendo mazorcas en Brasil casi a diario, en los carritos que en vez de perros calientes eran de frescas mazorcas, la cual te entregaban en su propia hoja y eran de sabor impecable; pero estas mazorcas no tienen comparación, servidas en una mini parrilla la cual te traen a la mesa, sus enormes granos se van dorando y tostando cada vez mas mientras te la comes, debe de ser la única mazorca que me he comido y he podido sonreír después con seguridad, simplemente se deshace al morderla y se desprende grano por grano de ella.

Como siempre me gusta hablar un poco del vino que elegimos, el día de hoy acordamos en tomar un Cabernet Sauvignon, por lo general esta cepa cuando proviene del nuevo mundo, sobre todo de Chile, es poco elegante, es bastante tánica, de grandes extracciones de color debido al calor de sus tierras y a la maceración a las cuales son sometidos los vinos. El carácter herbacio de esta uva es la que nunca me terminó de convencer, sus aromas a pimentón verde, sobre todo al ser cosechado tempranamente no son de mi agrado, pero debo confesarles que hoy me sorprendí, ordenamos un Marqués de Casa y Concha del 2004, siendo esta la segunda etiqueta de Casillero del Diablo, la que le sigue a Don Melchor, esperamos que sea un gran vino, pero realmente fue más que eso, su elegancia me sorprendió, podías fácilmente confundirlo con un vino de bordeaux, cassis, regalis y frutas rojas caracterizaban su nariz mientras que su boca fue lo mejor, por un momento pensé estar tomando un buen Rioja, por más raro que esto suene, pero la elegancia que lo caracterizaba y su post-gusto a caramelo ingles y a el famoso talquito de la abuela, llamado así por mi profesor Leonardo D’addazzio, estaba en todos lados, realmente un ganador.

Disfrutando de este banquete no paramos de reírnos y de entretenernos mientras pasaban estos extraños personajes de los cuales les comentaba al principio, lambuceas que te velaban la comida, viejos que se sentaban en tu mesa a fastidiar, cocineros fatigados y obstinados de trabajar, hasta travestis y tríos de fetichistas que te miraban con intensidad, son nada mas algunos de los performance que rondan por cada mesa constantemente, y ni hablar de los grupos de música que sin importarles la música de fondo que este tocando, abruman el lugar con sus sonidos brasileros, colombianos e internacionales, haciendo ruido con sus instrumentos y parando una rumba por todas las mesas que van pasando.
Creo que no tiene mucho sentido que trate de seguir explicándoles lo que es Andres, esto no es más que un lugar el cual no pueden dejar de conocer.
Les dejo una enseñanza que mi papa me dio….LA VIDA ES MUY CORTA PARA COMER Y TOMAR MAL….. así que disfrútenla y vengan a Andres carne de Res.